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Publicado en Claves Magazine el 5/09/2013 y en Rebelión el 6/09/2013

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Oficialmente se creó en noviembre de 1975. Líderes de los servicios de inteligencia militar de Argentina, Bolivia, Paraguay y Uruguay se reunían con Manuel Contreras, el jefe de la DINA -policía secreta chilena-, en Santiago de Chile. En dicha reunión se habrían establecido las bases organizativas, técnicas y financieras del Plan Cóndor. No obstante, un documento desclasificado de la Agencia Central de Información (CIA) de los EE.UU fechado el 23 de junio de 1976, sitúa el surgimiento del Plan Cóndor un año antes: “a principios de 1974, agentes de seguridad de Argentina, Chile, Uruguay, Paraguay y Bolivia se reunieron en Buenos Aires para preparar acciones coordinadas contra objetivos subversivos”. Comenzaba así una estrategia implementada por las dictaduras sudamericanas a partir del golpe de Estado que derrocó en Chile a Salvador Allende hace ahora justamente 40 años. Este Plan constituiría una red clandestina internacional para la práctica del terrorismo de Estado con la cooperación de los Estados Unidos, con el fin de eliminar a la oposición política, principalmente de izquierda. A partir de 1976, la DINA chilena y su homóloga argentina, la SIDE, tomaron el control del Plan. Por aquel entonces la CIA enviaba a sus principales embajadas en Sudamérica la siguiente advertencia: “La Operación Cóndor es un esfuerzo cooperativo de inteligencia y seguridad entre muchos países del Cono Sur para combatir el terrorismo y la subversión”.

Aunque muchos de los gobiernos implicados negaron la existencia del Plan Cóndor, los documentos desclasificados de la CIA indican lo contrario. El 22 de diciembre de 1992, un volumen importante de información sobre el Plan Cóndor salió a la luz. Su descubridor fue Martín Almada, Premio Nobel alternativo en el año 2002. Estos documentos recibieron el nombre de “archivos del terror”, y en ellos se detalla el destino de miles de latinoamericanos secretamente secuestrados, torturados y asesinados por los servicios de seguridad de Argentina, Bolivia, Brasil, Chile, Paraguay y Uruguay. Los archivos cuentan 50.000 personas asesinadas, 30.000 desaparecidas y 400.000 encarceladas. Además revelaron la cooperación, en mayor o menor medida, de los gobiernos de Perú, Colombia y Venezuela que no habían asistido a la reunión de Santiago en noviembre de 1975. Gracias a estos documentos y a algunos otros más desclasificados, la justicia argentina investiga desde el pasado mes de marzo 223 casos de violaciones a los derechos humanos a cargo de esta red represiva sudamericana.

 Ecuador acepta participar en el Plan Cóndor

Según documentos desclasificados de la CIA, Ecuador comenzó a participar en el Plan Cóndor a partir de 1978. En un informe entregado por el Archivo de Seguridad Nacional de EE.UU. al juez Baltasar Garzón en agosto de 1999, consta que Ecuador “aceptó participar en la Operación Cóndor”. La responsabilidad de tales actividades descansaba en el Comando Conjunto de las Fuerzas Armadas del Ecuador, el que distribuía tareas de información, telecomunicaciones y guerra psicológica entre las diferentes ramas del Ejército. El documento señala también la oferta de entrenamiento que el Ejército de Chile había sugerido al ecuatoriano [1]. El ex Comandante General del Ejército, José Gallardo Román, siempre ha asegurado que Ecuador nunca formó parte de esa estrategia. Para el ex ministro de Defensa jamás se siguieron las directrices del Plan: “Los hechos hablan solos, en nuestros gobiernos militares no hubo la represión de otros países”[2].

Sin embargo, la presencia en Ecuador del ex General argentino Guillermo Suárez Mason en misiones de la CIA, evidencian los lazos entre las diferentes dictaduras y la incorporación del país al Plan Cóndor. Suárez Mason fue una importante figura de la dictadura argentina, de la Liga Anticomunista Mundial y un agente privilegiado de la CIA, convirtiéndose en uno de los mayores criminales de su país y de la región. Nunca tuvo un solo gesto de arrepentimiento y admitió firmar “entre 50 y 100 sentencias de muerte por día durante mucho tiempo”, según consta en archivos desclasificados por el gobierno de EE.UU. Para Adolfo Pérez Esquivel, Premio Nobel de la Paz en 1980, no existe ningún tipo de dudas. En una visita a Ecuador, con motivo de un encuentro de Obispos Latinoamericanos que se realizó en la ciudad de Riobamba, es detenido. Pérez Esquivel cuenta [3] que la represión militar ecuatoriana invadió la casa de retiro y reprimió a 17 obispos, religiosos y laicos, que fueron detenidos y llevados al cuartel militar en Quito. Asegura que fue un operativo continental del Plan Cóndor. Al regresar a Argentina después de su liberación en Ecuador, volvió a ser detenido en el Departamento Central de la Policía Federal.

En cualquier caso, la presencia de la CIA en Ecuador no era nueva. Un hecho que lo prueba es el testimonio del ex agente Philip Agee, quien reveló que estuvo activo en el país durante tres años en la década de los 60. Años más tarde abandonaría la agencia. “Millones de personas en el mundo entero han sido matadas o, por lo menos, han visto sus vidas destruidas por la CIA y las instituciones que soporta. Yo no podía quedarme sentado, haciendo nada”, declararía años después. Con la publicación en los años 70 de su libro “Inside the Company: CIA Diary” (“La CIA por dentro: Diario de un espía”), relataría detalladamente las siniestras operaciones llevadas a cabo por la agencia en América con el fin de combatir a la izquierda insurgente. Gran parte de ese libro se refiere a sus acciones en el Ecuador. Además, la obra tenía un anexo con 22 páginas de nombres infiltrados en todo el continente. Algo que estremeció a todos los sectores de los servicios norteamericanos de inteligencia.

 jaimeroldosOtro agente que estuvo en Ecuador fue John Perkins. En una visita al país en mayo de 2007 pidió perdón por la muerte del ex presidente ecuatoriano Jaime Roldós que gobernó el país entre 1979 y 1981. Perkins confesó que en los setenta trabajó como sicario económico y que se reunía con mandatarios y funcionarios de alto nivel para convencerlos de que tenían que endeudar al país, con proyectos que favorecieran a empresas estadounidenses. Relató que tras el retorno a la democracia trató de hacer lo mismo con Jaime Roldós, pero este rechazó la propuesta. El reciente estreno del documental ecuatoriano “La muerte de Jaime Roldós” ha reabierto el caso del fallecimiento del ex presidente de Ecuador que se opuso a expandir el Plan Cóndor. Un accidente aéreo acabó con su gobierno el 24 de mayo de 1981, y desató todo tipo de especulaciones acerca de la participación de la CIA en su muerte, la de su esposa y siete personas más, incluido el ministro de Defensa, el general Marco Subía. El Ejército ecuatoriano insistió en que fue un accidente, pero las sospechas sobre un complot aumentaron tras el fallecimiento, tres meses después, del ex mandatario panameño Omar Torrijos, también en un accidente aéreo ocurrido el 31 de julio de 1981. El documental recrea la posibilidad de que la negativa de Roldós a apoyar el Plan Cóndor esté relacionado con su muerte.

Pero para Martín Almada el Plan Cóndor sigue su curso. Además de recordar que Pinochet fue el agregado militar chileno en Quito durante el gobierno de Eduardo Frei Montalva en Chile (1964-1970), asegura que “hemos encontrado un documento secreto militar donde un coronel del ejército paraguayo, Francisco Ramón Ledesma, se dirige al coronel ecuatoriano Jaime del Castillo Báez, secretario ejecutivo de la XII Conferencia de Ejércitos Americanos, en Asunción, el 10 de julio de 1997”. Allí, “literalmente se expresa en estos términos: aquí le envío la lista de subversivos paraguayos a fin de que usted elabore la lista de los subversivos de América Latina del primer semestre del año 1997”. Según el Premio Nobel alternativo la participación de los militares ecuatorianos fue bastante activa en la Conferencia de Ejércitos Americanos que se realizó en Bariloche (Argentina) en noviembre de 1995, durante la presidencia de Carlos Menem. “El Cóndor número dos -concluye Almada- sigue volando de las manos de la Conferencia de Ejércitos Americanos” [4].

Referencias

[1] Revelo, Luis Alberto (2001): ” El caso Pinochet desde la perspectiva del Ecuador”, en El caso Pinochet. Visiones hemisféricas de su detención en Londres, Francisco Rojas Aravena y Carolina Stefoni (eds.). Flacso, Santiago de Chile

[2] El Comercio, Quito, 10 de junio de 2008

[3] Carta “Vuelo de la muerte”, de Adolfo Pérez Esquivel

[4] El Telégrafo, Guayaquil, 17 de junio de 2013

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